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quinta-feira, 26 de dezembro de 2013

La visita de Abe al santuario de Yasukuni enfada a Pekín y Seúl


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La visita de Abe al santuario de Yasukuni enfada a Pekín y Seúl

La visita, hoy, del primer ministro japonés, Shinzo Abe, a un controvertido santuario de Tokio donde se rinde homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial -incluidos varios criminales de guerra- ha desatado la cólera de China y Corea del Sur, que lo consideran un símbolo del militarismo nipón, así como la desaprobación  de Washington.


China expresó inmediatamente su "vivo enfado" por la visita que demuestra "el desprecio hacia los sentimientos del pueblo chino", según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores recogido por France Presse. "La esencia de las visitas de los responsables japoneses al santuario de Yasukuni es magnificar la historia de la agresión militarista y de la dominación colonial de Japón", país que "deberá asumir las consecuencias", añadía el texto.


Por su parte, el ministro surcoreano de Cultura, Yoo Jin-Ryong, expresó la "cólera" de su país por la visita. La embajada de EE.UU en Tokio mostró su "decepción"  por la visita de Abe, que "podría exacerbar las tensiones" con los vecinos de Japón.


La visita al Santuario de Yasukuni, que honra a los muertos de guerra de Japón, ha sido una sorpresa. Hasta ahora, Abe se había abstenido de ir, y había hecho hincapié en que quería evitar convertir el asunto en una cuestión diplomática. En el lugar se rinde homenaje a los 2,5 millones de militares muertos en la contienda. En 1978 se inscribieron allí los nombres de 14 criminales, entre ellos el del general Hideki Tojo, primer ministro cuando el ataque de Pearl Harbour precipitó la entrada en la Guerra de Estados Unidos.


"He expresado mi más sincero pésame, rendido homenaje y orado por las almas de todos aquellos que se sacrificaron absolutamente," dijo Abe a los periodistas después de visitar el santuario, informa la agencia Kyodo News. "No es mi intención en absoluto herir los sentimientos del pueblo chino y coreano."


Entre los homenajeados por el santuario sintoísta se encuentran criminales de guerra ejecutados tras la Segunda Guerra Mundial. Otras visitas anteriores de políticos japoneses han enfurecido a China y Corea del Sur, víctima de la expansión del imperio nipón a principios del siglo XX.


Los últimos primeros ministros japoneses se habían abstenido de visitas al santuario en los últimos años, en un intento de mejorar relaciones con China y Corea del Sur. La de Abe es la primera vez desde que el entonces primer ministro Junichiro Koizumi visitó el lugar en 2006.


El propio Abe no había visitado el santuario durante su primer período como primer ministro entre 2006 a 2007, pero ha expresado su arrepentimiento repetidas veces. Esta visita del jueves, que llega exactamente un año después de su regreso al poder, se ve como un reflejo de sus convicciones, así como un intento de atraer el apoyo del grupo conservador.


Vestido traje formal y seguido por helicópteros de medios informativos que mostraban su visita en directo por televisión, Abe caminó lentamente hacia el altar principal del santuario, junto a un grupo de funcionarios del gobierno, dirigido por un sacerdote Shinto. Las cámaras de televisión no pudieron entrar.


"Gracias, señor Abe," gritaron algunos visitantes cuando el primer ministro subía a su coche al marcharse del santuario. "Lo has hecho bien," dijeron otros.


 




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