“Europa” es la palabra mágica en los dos mítines permanentes que se celebran en el centro de Kiev para indicar el camino al presidente Víctor Yanukóvich y presionarle para que firme —sin más retrasos ni regateos— el acuerdo de Asociación con la UE en la cumbre que se celebra el jueves y el viernes de esta semana en Vilna. El “Euromaidán”, palabra compuesta por “Europa” y “maidán” (plaza), es el nombre el que han sido bautizados los mítines en distintas ciudades del país. En la plaza de la Independencia de Kiev se reunen jóvenes y activistas de la sociedad civil. En la plaza de Europa, representantes de partidos políticos. En los dos escenarios se pide la dimisión del Gobierno de Nikolái Azárov y la firma del acuerdo con el que la multitud, sin profundizar en los detalles, asocia una esperanza de vida mejor.
En el “Euromaidán” de los partidos hay tiendas de campaña que se presentan como “salas de atención al público” de parlamentarios de distinto nivel. El derecho de los legisladores a recibir a su electorado donde lo consideren oportuno es la base jurídica que protege este campamento organizado donde muchos ciudadanos se refugian del frío y de la nieve que ha comenzado a caer sobre la ciudad. Junto a las tiendas ondean los estandartes de Patria, el partido de Julia Timoshenko, UDAR, el partido del campeón de boxeo Vitali Klichko, y de Svoboda, el partido del nacionalista Oleg Tiagnibok.
Entre los dos eventos, en la calle Jreschátyk, han aparecido vendedores, que, por menos de un euro ofrecen banderines ucranianos con una bandera Europea superpuesta. Las ideas sobre Europa expresadas por algunos interlocutores de esta corresponsal en la calle resultaban algo chocantes. “Me gusta Svoboda porque es un partido nacionalista que está contra de los compromisos y contra la tolerancia”, dice Yekaterina, una funcionaria de Kiev. Cayendo en la cuenta de la contradicción entre “estar contra la tolerancia” y “estar a favor de Europa”, Yekaterina sale por la tangente y puntualiza: “Svoboda por lo menos no irá en contra del pueblo ucranio”. Este partido, que se formó en el occidente del país, tiene 37 diputados en la Rada Suprema (de un total de 450), donde ingresó por primera vez en 2012. “A nosotros no nos va la homosexualidad. Estamos por los valores familiares y por el pueblo ucranio”, dice Anatoli, en cuyo concepto de Europa no hay sitio para Rusia.
En Kiev las universidades se han declarado en huelga y a la ciudad han llegado los estudiantes de provincias. Dmitro y Bogdán llegaron en coche por la mañana desde Lviv y aseguran que la policía intentó impedir que entraran en la ciudad. Tienen 18 años y estudian en un instituto politéca. Para ellos Europa es libertad, trabajo y capacidad de decidir por sí mismos sobre su futuro. “Europa”, dicen, “es viajar libremente y estudiar gratis”. “Si Yanukóvich no firma la integración europea habrá una revolución”, afirma Dmitro. “Si no firma, todos vendrán a la plaza a enseñarles lo que es el pueblo a nuestros pseudo diputados”. Si tuvieran que votar, ellos también lo harían por Svoboda o por UDAR. .
Aunque el Gobierno anunció el pasado 21 de noviembre que aplazaba la firma del acuerdo de Asociación, Yanukóvich quiere ir a la cumbre de Vilna, lo que contribuye a mantener las incógnitas. Aunque en el orden del día de la cumbre no está prevista la firma del acuerdo, en teoría sería posible con una jornada de preparación, señalaron fuentes europeas. Las incógnitas crispan el clima entre la UE y Rusia.
En Varsovia, el primer ministro polaco Donald Tusk dijo que “si los líderes ucranios pensaban que iban a organizar una subasta a ver quién da más, pueden sentirse decepcionados, porque Europa es una inversión estratégica a largo plazo”, manifestó Tusk. En Italia, el presidente ruso Vladímir Putin manifestó en una rueda de prensa que Ucrania debe a Rusia más de 30.000 millones de dólares, lo que incluye créditos para el pago de los suministros del gas. El presidente ruso confirmó que los dos países no han tratado sobre la revisión de los contratos del gas. Ucrania paga el gas ruso a un precio superior al de sus vecinos.
Putin indicó además que un acuerdo de libre comercio con la UE supondría una “gran amenaza” para Rusia, que se vería inundada según Moscú de bienes ucranios con exenciones fiscales rusas. La agricultura, la aviación y la automoción serían los sectores más perjudicados, según Putin.
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